24/4/16

Obituario : Braulio Pérez Quiroga, "compañero y, sin embargo, amigo"

Con la debida venia : foto del diario Faro de Vigo; asistentes a un homenaje
a la figura de Álvaro Cunqueiro. En primer plano, de pie, de izquierda a derecha :
Manuel Pérez Quiroga, Braulio Pérez Quiroga (q.e.p.d.) y Lourdes Vázquez.
En silla de ruedas, el inolvidable fotógrafo Guillermo Cameselle (q-e.p.d.). Todos
ellos, baluartes de un glorioso tiempo pasado de "Faro de Vigo".


























Este domingo verdaderamente primaveral, tras el período de lluvias que precedía, nos trajo la mala noticia de la muerte de Braulio Pérez Quiroga, integrante de la Redacción de Faro de Vigo durante muchos años -entró a trabajar allí con tan solo 17, allá por el final de la década de los 60 del siglo pasado- y persona muy querida por los numerosos amigos que siempre tuvo, pero también por todos los que fuimos durante años sus compañeros. Y decimos "todos" porque realmente era así; a Braulio Pérez Quiroga habría que clasificarle entre esos seres humanos que, realmente, no tenían enemigos.

Braulio fue el amigo de todos, el compañero servicial, siempre dispuesto, atento y eficaz, ideal para desempeñar como lo que el profesionalmente fue : una especie de secretario de Redacción, a las órdenes directas del Director y Subdirector de turno, pero que jamás eludió colaborar con cualquier responsable de departamento que lo necesitase. Un todo terreno, capaz de controlar todos los operativos, la logìstica; capaz de tener a raya a un corresponsal para que enviase la crónica a la hora precisa; un mago del manejo del telefax, el teletipo, el telex, los primeros computadores-componedores de textos... ágil y capaz de convencer al jefe del taller para que retrasase el inicio del proceso de rotativas, a los efectos de poder colar una noticia de última hora, aunque fuese levantando ya la "teja" dispuesta en máquinas... Todo, siempre, con la mayor sonrisa, con el espíritu jovial de quien -además- aparentaba siempre menos años bajo aquellas gafas de pasta y aquella discreta media-melenilla. El conseguía lo que quería porque sus interlocutores eran siempre presa de su proverbial empatía. Nadie era capaz de decirle que no...

Braulio Pérez Quiroga se ha ido ahora, en un domingo de abril, a los 67 años, que no es edad para morirse. Y seguro que cuando San Pedro le abra las puertas del Cielo, de sopetón se habrá encontrado con Manuel Santaella, José Landeira, José Francisco Armesto... algunos de los no pocos directores a cuyas órdenes directas estuvo, que -sin duda- pugnarán por tenerle a su lado en las rotativas del más allá. Pero Braulio, con aquella semi-sonrisa con que sabía explicarse mientras te veía a través de sus inseparables gafas, seguro que habilmente les dirá :
--¡Ah, no!, conmigo no cuenten. Aquello era en la factoría de Cidadelle y ya llegó. Ahora me toca descansar, déjense ustedes de historias...
Sea así, o como os parezca, todos debéis saber que se ha muerto un hombre bueno. Nunca mejor dicho. Y el destino de los hombres buenos no es otro que el Cielo y los campos del Señor que, con su infinita misericordia, seguro que le habrá acogido ya en su seno.

Descanse en paz, pues, nuestro "compañero y sin embargo amigo" -que decía el también inolvidable Alfonso Sánchez-. Descanse en paz Braulio Pérez Quiroga y reciban sus familiares -entre ellos su hermano, Manuel Perez Quiroga, que fue director de Publicidad del Faro de Vigo- el fuerte y emocionado abrazo de quien vivió 10 años codo a codo en aquella Redacción del "Decano" con quien hoy, con su muerte, deja un gran vacío en todos los que le conocimos y tratamos.

EUGÉNIO EIROA