En el día en que Núñez Feijóo anunció su decisión. Así es, si así os parece...

Telegrama de agencias a media mañana de este sábado :
"El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha anunciado este sábado que presentará de nuevo su candidatura a la presidencia del PP gallego con la intención de aspirar a un tercer mandato al frente del Ejecutivo autonómico en las elecciones previstas para el próximo otoño. Tras meses de profunda reflexión, como él mismo ha definido este periodo, en el que incluso llegó a asegurar que barajaba abandonar la política y dedicarse a otra actividad profesional, Núñez Feijóo, con voz temblorosa por momentos, ha desvelado hoy la incógnita ante sus compañeros en la Junta Directiva del PP gallego que ha convocado el XVI congreso del partido para los días 7 y 8 de mayo, que se celebrará en Ourense".



Dijo finalmente sí. Había entrado en una fase de dudas en los últimos meses. Hizo algunas declaraciones que ponían en cuestión la posibilidad de repetir como candidato a la Xunta. Ello creó un clima de apoyo -para que no abandonase el liderazgo del PP gallego- nada desdeñable entre amplios sectores en Galicia. Este clamor -más o menos generalizado- le hizo sentir hace unas semanas que irse sería una estupidez e incluso una traición a quienes han confiado en el, como un tipo muy válido y bien capaz de gestionar una autonomía, en momentos tan duros como los que se han vivido en los últimos años.
Dicho de otro modo : le tocó ser presidente en 7 años, la mayoría de los cuales coincidió con la crisis y lo más duro de la crisis. Justo ahora, cuando se está saliendo de la crisis, cuando tiene la posibilidad de empezar a gobernar -si se le otorga un próximo mandato- en fase expansiva y hacer lo que no pudo hacer antes por causas de fuerza mayor... ¿tomaría la decisión de irse, cuándo en la calle se le valora y no se desdeña el compromiso y gestión que ha tenido con Galicia?. No hay duda que su marcha habría sido un terremoto para el PP gallego; pero tampoco hay duda que su marcha habría sido una pérdida para Galicia, que no está sobrada, ni muchísimo menos, de políticos brillantes.

Feijóo anunció este sábado lo que hace un mes -aproximadamente- finalmente decidió. Tras varios meses de meditación y dudas. El panorama general en que se halla inmerso el Estado no era un buen aliciente para seguir; al fin y al cabo, las turbulencias de Madrid siempre tendrán reflejo en las autonomías. Pero aún así, pase lo que pase en Madrid, Feijóo sabe que tiene margen para hacer cosas importantes en Galicia en los próximos 4 años, si los electores le renuevan su confianza.
Pero también sabe que delante va a tener, en la campaña electoral venidera de las autonómicas, un enfrentamiento muy duro. Con el Partido Socialista y el BNG sumidos en crisis más que notorias, de convulsión en convulsión; y con el conglomerado de las Mareas y los Podemos como un autobús sin rumbo en el que unos suben y otros bajan; la campaña electoral será : todos contra el PP, aunque a la hora del voto presenten papeletas diferentes en el colegio electoral. Pero la campaña no será otra que un hai que botalos!, repetido por todos los que no son el PP, lejos de programas -que estos solo se harán para salir del paso y cubrir las apariencias-, de modo que -al final- unos diputados de aquí, otros de allí, alguno de acullá y uno de rebote, sumados, den para que Feijóo se quede a un paso de ser presidente.
Salvo sorpresa no esperada, lo que se dilucida en Galicia en las próximas elecciones será : o el Gobierno de Feijóo, o el gobierno de una compleja coalición de perdedores de las elecciones. El ciudadano votante será quien decida lo que va a ocurrir. Pero no parece haber más elección. El ciudadano sabrá lo que le conviene y su decisión, con el sistema actual electoral imperante, podrá permitir que así ocurra.

Le queda a Núñez Feijóo, tras anunciar este sábado que va a continuar en Política, ahora la no sencilla tarea de comunicar bien con el electorado. De explicar muy bien lo que hizo en este mandato aún en vigor, de cómo fue posible ser ejemplo para otras autonomías a la hora de cumplir con el déficit exigido, de cómo haciendo malabarismos salvó todo lo que pudo del llamado Estado de Bienestar, de cómo en tiempos de crisis brutal evitó que el descosido fuese mayor de lo que fue... (Esta semana, con los datos de PIB, déficit y deuda de 2015 cerrados, la economía gallega ha entrado en un círculo virtuoso con un crecimiento sano, ya que ha crecido igual que la media, un 3,2%, pero Galicia ha sido una de las tres únicas autonomías capaz de cumplir el objetivo de déficit).
Y al mismo tiempo, deberá Feijóo explicar muy bien lo que ahora, que se empieza a ver luz a la salida del túnel, podría hacer en los 4 años siguientes si los ciudadanos le revalidasen su confianza. Pero debe comunicar muy bien, debe saber hacerse entender muy bien, debe llegar a cuantos más, debe usar el lenguaje directo, llano, cercano, que le permita ser entendido por la mayoría que necesita. Y ello, sabedor de sobra de que el PP precisa ganar no solo las elecciones, sino en número de diputados. Mientras que a todos los demás, les basta perderlas, pero que sumados -los unos a los otros- sus diputados les resulte uno más que el individuo al que hay que quitar de en medio.

La clave de las elecciones venideras en Galicia estará en cómo y de qué forma, con que cercanía y con que contundencia, comunique Feijóo con la ciudadanía en la cuenta atrás que este sábado se inicia. Es, con mucha diferencia, el político que cuenta con un mayor conocimiento por parte de los hipotèticos votantes. El punto de partida es el mejor, pese al desgaste evidente del ejercicio del Poder. Saber explicar muy bien lo que lleva hecho y saber convencer muy bien de lo que se puede hacer, cabe insistir, será la clave para que logre un tercer mandato. En ello deberá de centrar al máximo todos sus esfuerzos. Hacer lo contrario de lo que ha hecho Rajoy en estos sus años de mandato, que ha tenido una política de Comunicación nefasta -independientemente de los graves problemas que acompañan su tiempo de Presidencia de Gobierno-. Pero no es este el caso de Núñez Feijóo, que no ha cometido precisamente graves errores en el terreno de la Comunicación; por eso puede ahora, acudir al reto que se le plantea, con buena credibilidad y cierto camino andado, como punto de partida. Pero tiene que echar el resto; y acertar plenamente en cómo y de qué manera hacerlo para poder lograr el objetivo perseguido.
Ahí tiene la gran clave de su éxito o no en la próxima cita con la urnas en Galicia. El éxito de Feijóo estará dependiente de si mismo. El éxito de sus adversarios estará en poder sumar entre todos uno más para formar la coalición de perdedores al día siguiente de recibir los votos. 
Salvo sorpresa mayúscula e inesperada, a día de hoy... así es, si así os parece...


EUGÉNIO EIROA