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22/2/15

En la muerte de Rafael Olmedo Limeses, un grande de la Vela en España, el eterno presidente de Monte Real Club Internacional de Yates de Baiona

Rafael Olmedo Limeses, 40 años al timón del Club de Yates de Baiona
Tenía tantos años -y tantos desempeñando al frente de su casi legendario Monte Real Club de Yates de Baiona- que pierdo la cuenta de las ocasiones en que por motivos profesionales traté con el...
Sin embargo, la última vez que le vi, fue hace pocos años, en Cabo Udra. Yo iba con un familiar a dar un paseo por allí; el iba con otro familiar, tambièn a pasear por allí. Nos saludamos, charlamos ampliamente, recordamos tiempos y grandes momentos pasados, mientras su sonrisa permanente y su vista parecían apuntar a la lejanía, más allá del mar que batía en las rocas muy próximas, como queriendo transportarse hasta las Ons que guardaban el horizonte, por donde tantas veces el había navegado a bordo de su barco, regateado y disfrutado de la Vela que como tan bien sabía hacerlo.

Ha muerto Rafael Olmedo Limeses. 99 años. Y aunque le habían operado bastantes años atrás, el superó aquella adversidad, se asió a la Vida como ejemplarmente siempre nos demostró, y siguió adelante como si aquella grave situación que supo remontar, fuese una simple piedra en su longevo discurrir. Tenía unas ganas inmensas de vivir. Y lo demostró desde el primer al último minuto de su larga vida. Tanto que, no hace mucho, con 98 años, decía a unos colegas periodistas que, cuando terminase su mandato como presidente de MRCIY de Baiona, se presentaría a las siguientes elecciones... ¡Le hubiese gustado ser presidente con 100 años en el carnet de identidad!. Y estuvo a punto de lograrlo.

Rafael Olmedo, este hombre sin duda legendario, que como dirigente deportivo de años y años, superó a personajes extraordinarios -como bien podría ser el inolvidable Santiago Bernabeu- nos ha dejado en la última curva del camino, cuando ya tenía abierta la puerta de los 100 años... No pudo ser. Pero sí pudo conducir su propio coche con más de 90 años en su carnet de identidad... Pudo presidir hasta el final ese Club de Yates de Baiona que marcó su extraordinario protagonismo, en la segunda etapa de su vida, durante décadas...

Con su majestad el Rey, don Felipe
Muy estimado por los Reyes de España (el actual y el anterior), recuerdo aquella tarde de verano, en que Juan Carlos I y doña Sofía se embarcaban en Baiona, en el Fortuna recién estrenado, acoderado en un muelle del club que Olmedo presidía. 
Conservo una foto magnifica del inolvidable repórter, Guillermo Cameselle, en la que por el embarcadero adelante avanzaba la comitiva. En el centro se ve a Rafael Olmedo. El Rey ahí le quería. "Tu, Rafael, presidiendo siempre", oí aquella tarde cómo le decía cuando se abrió paso la comitiva a pie, desde la sede del club hasta donde el Fortuna esperaba... Olmedo en el centro, a sus lados, los Reyes; un poco más distanciado, Constantino de Grecia... en la fila de detrás, caminábamos cuatro guardaespaldas, algún directivo más del Club de Yates y este humilde periodista... Una foto que guardo con enorme cariño, porque fue Rafael Olmedo quien nos facilitó el trabajo a Cameselle y a mi, diciendo al Rey -y oyéndolo los guardaespaldas- : "¿no le importa, verdad, que estos dos buenos amigos de la Prensa, que tanto han hecho por el club, nos acompañen también...?". Don Juan Carlos, entonces, se giró e instantáneamente nos dio la mano al fotógrafo y al periodista... mientras a Olmedo le decía : "no me importa, no; lo que sí me importa y me disgusta es que me trates de usted; de tu, Rafael, de tu...", le dijo mientras le pasaba la mano por el hombro y le daba unas palmadas en la espalda.

Era todo un personaje. Que se hacía querer. A la fuerza. Nada se le resistía desde su excepcional bonhomía, su carisma, se afabilidad... virtudes acrecentadas a medida que los años iban pasando. Ahora, nos ha dejado. Y ha dejado huérfana a la gran familia de Monte Real Club de Yates de Bayona del que Rafael Olmedo Limeses, fue presidente del club durante los últimos 40 años. "Definido por muchos como una persona extremadamente educada, humilde, cariñosa y atenta, el adiós a Don Rafael supone la desaparición de un líder ejemplar, bajo cuya presidencia, el Monte Real se convirtió en una de las organizaciones náuticas con más prestigio internacional, referente indiscutible en el mundo de la vela", recordaba el gran club náutico de Baiona en una nota oficial hecha pública en la noche de este sábado.

Es verdad. Bajo el timón del gran capitán Rafael Olmedo Limeses, el club baionés organizó grandes competiciones de cruceros, como la Regata del Descubrimiento Bermudas-Bayona, varias Lymington-Baiona, varios campeonatos de España y un gran número de Match Race. Se convirtió, además, en el primer club español en presentar, en 1989, un desafío en la competición más antigua del mundo, la Copa América de Vela, a la que el Monte Real se presentaría en dos ocasiones más.
Supo rodearse siempre de excelentes directivos; consejos directivos que supo presidir siempre con excepcional maestría, la del hombre capaz de templar gaitas por difícil que fuere el momento, alimentar permanentemente ilusiones e incentivar desempeños. Por eso, quienes estuvieron a su lado como dirigentes, siempre se sintieron a gusto, valorados en sus esfuerzos, complementados con aquel singular buen hacer de una presidencia tan excepcional como lo fueron los 40 años inolvidables de Rafael Olmedo al frente de MRCIY de Baiona.

No haría falta recordar, pero es justo consignarlo, que a lo largo de su apasionante vida, Rafael Olmedo fue distinguido, entre otros galardones a su labor ingente, con la Cruz al Mérito Naval, la Medalla de Oro de la Federación Española de Vela, la Medalla de Bronce del Mérito Deportivo y el Premio al Mérito Deportivo.
Era hijo predilecto de la villa de Baiona, "por haber transformado a la localidad en un referente internacional de la vela y el turismo náutico", como bien recuerdan en esta hora del adiós quienes fueron sus compañeros de directiva .
Precisamente :  en el año 2013, cuando Olmedo cumplió 40 años al frente del Monte Real, la junta directiva decidió ponerle su nombre al mástil de señales del club, en reconocimiento a su enorme dedicación y esfuerzo. "Hoy, sus banderas ondean a media asta en señal de luto. Descanse en paz, presidente", certificaba en la noche de este domingo la web oficial del club de yates baionés.

Era un hombre sencillo, que huía de la pedantería y del protagonismo. No quería ir más allá de lo estrictamente necesario. No era fácil de entrevistar. Un día, alguien del club de amantes de la Vespa, (moto que en los años 50 le apasionó al conocerla en Italia, pasando a comprarse una de inmediato) fue a entevistarle... pretendían que les hablase de su vida, su trayectoria, los muchos premios recibidos : "pero vamos a ver hombre, aquí lo que interesa es la Vespa, mi Vespa, mis opiniones sobre la Vespa... y aún así, haciendo observación de que yo solo soy en esto de la Vespa, uno más... Pero del resto -acababa la Xunta de otorgarle una medalla- olvídense; mi vida poca importancia tiene...". Y todo esto, dicho así, con aquella sonrisa que prendía de inmediato en sus labios, acababa por desarmar a cualquiera.

Se hizo querer. Y era lógico que así fuese. Cuando cumplió 30 años al frente del Club de Yates, le rindieron un gran homenaje. Fue un viernes inolvidable, en el Parador Conde de Gondomar.
"Gracias a su gestión, el Monte Real se ha convertido en uno de los clubes más importantes del mundo. Las regatas organizadas bajo su supervisión gozan de un gran prestigio y hacen que Baiona sea un referente internacional en el mundo de la vela..." decía el presentador del acto aquel día. 

Todo un personaje. Era profesor mercantil, gestor; y llegó al mundo de la Vela en la segunda parte de su gran vida (99 años) procedente del mundo de la empresa (con sus hermanos era propietario de las 21 sucursales que Almacenes Olmedo tenía en toda España y fue -además- fundador de Aviaco y de Avícola de Galicia).
Cuando asumió la presidencia del Monte Real Club de Yates de Baiona era el año 1973. 
"Entonces era un club pequeño que se iba manteniendo con algunas dificultades económicas. Pero Rafael Olmedo supo rodearse de un gran equipo de personas y hacer que esa sociedad modesta ubicada en un pequeño pueblo marinero se convirtiera en uno de los grandes y contribuyera a consolidar la vocación turística que hoy en día tiene Baiona", recordaba a raíz de aquel homenaje de hace una década, el cronista Alejandro Martínez. 

El caso es que Olmedo "priorizó la organización de regatas de cruceros de carácter nacional e internacional y el fomento del turismo náutico. Fue clave la asociación con el Royal Ocean Racing Club, con el que organizaron cuatro ediciones de la regata Lymington-Baiona. Así se dio a conocer el Monte Real a la vela mundial y, desde entonces, comenzaron a llegar barcos de los más diversos puntos del planeta. Desde entonces, el Monte Real Club de Yates ha organizado algunas de las más prestigiosas pruebas de vela y sus barcos han paseado el nombre de Baiona por todo el mundo, entre los que destaca el Desafío de la Copa América. A toda esta labor hay que añadir el nacimiento de la regata más importante del Club, el Trofeo Príncipe de Asturias, que atrae a la élite de la flota nacional e internacional a las aguas de Baiona. Este municipio le debe al Monte Real Club de Yates buena parte de su interés turístico. Así lo supo reconocer la corporación municipal, que en el 96 otorgó a esta institución la Medalla de Oro de la villa y nombró hijo predilecto a Rafael Olmedo, que también posee la Medalla al Mérito Naval con distintivo blanco que le otorgó el Rey Don Juan Carlos, así como la Medalla de Oro de la Federación Española de Vela, que le impuso el Príncipe Don Felipe", glosaba A. Martínez, gran conocedor de la realidad del Val Miñor, donde MRCIY es santo y seña.

En fin... se nos ha ido don Rafael Olmedo Limeses. Un grande del Deporte en España. Un gigante en el mundo de la Náutica y la Vela. Un hombre joven, siempre joven, marcase la hoja de su calendario lo que marcase. Arrollaba con su jovialidad, enternecía con su bondad... 
Su muerte va a marcar un antes y un después en el mundo de la Vela. Y muy especialmente en el club que presidía. Nos va a costar muchísimo, imaginarnos a Monte Real sin la figura de auténtica leyenda que era Rafael Olmedo.
Descanse en paz y que Dios le acoja en su seno. Eso sí, seguros estamos de que enseguida convertirá un pedazo del más allá en campo de regatas; y en cuanto San Pedro se descuide, comenzará -con la ayuda de San Telmo y su fuego- a dar la salida a las embarcaciones, camino de la primera baliza...


UN ARTÍCULO DE EUGENIO EIROA
Fotos : cortesía de MRCIY de Baiona (con la debida venia)

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