Los toros de La Palmosilla no impidieron una doble puerta grande para cerrar el ciclo de otoño en A Coruña - morrazo tribuna

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6/10/14

Los toros de La Palmosilla no impidieron una doble puerta grande para cerrar el ciclo de otoño en A Coruña

ACORUÑA .- Unos 4.500 espectadores acudieron a la segunda de las dos corridas integradas en la llamada Feria de Otoño de A Coruña. Tarde interesante, con ejemplares de La Palmosilla que dieron juego desigual y en algún momento encerraron cierto peligro. Público que vibró en varios momentos, especialmente en el toreo de auténtico compromiso exhibido por Juan José Padilla y en las ganas y amor propio evidenciados por Abellán, que buscaba una puerta grande con la que resarcirse de su mala suerte en la Feria de Otoño madrileña.

Plaza de toros de A Coruña. Segunda corrida de la Feria de la Virgen del Rosario. Buena entrada de público tratándose de un volver a empezar... Toros de La Palmosilla, bien presentados en general, aunque desiguales de comportamiento y juego. Manuel Díaz El Cordobés, ovación tras petición y oreja con petición de la segunda; Juan José Padilla, cuatro orejas; y Miguel Abellán, oreja con petición de la segunda y oreja. Padilla y Abellán salieron en hombros. 

Juan José Padilla es un tipo con agallas, que llama a las cosas por su nombre y que si se embarca en algo, lo hace para llegar al límite. El quería estar en A Coruña en este reencuentro de la ciudad con la Tauromaquia, lo dijo en el micrófono de su amigo Molés, y se presentó este domingo, para torear a conciencia; dándolo todo y más, lo que llevó al público, por momentos, al enorme alboroto que puso boca abajo el Coliseum coruñés. Padilla incluso lo bordó por naturales en su segundo toro, ejecutando pases de muy bello trazo. Corazón, entrega, riesgo... Padilla lo dió todo ante el material dispar que tenía delante y se metió al público en el bolsillo, como no podía ser menos. 2 orejas en cada toro.

Si analizamos con frialdad lo visto este domingo en el coso coruñes, concluiremos que -sin desmerecer a los otros dos toreros- Abellán hizo lo mejor del festejo en el tercero de la tarde, ante el que tiró de oficio, recetó un toreo de autenticidad y no poca plástica, logrando los mejores momentos artísticos del espectáculo siendo premiado finalmente el torero con una oreja, no haciendo caso el presidente de la insistente petición del público por una segunda, que se negó a conceder el inteligente. Otra oreja cortaría Abellán del sexto de la tarde que le volteó feamente de salida, quedando visiblemente mermado el torero que se creció sin embargo, dispuesto a lograr como fuese abrir la puerta grande. Hizo un notable esfuerzo Miguel Abellán para estar bien en la cara del último toro, pese a la paliza que llevaba encima  y le arrancó finalmente una oreja.

De susto tampoco se libraría Manuel Díaz El Cordobés que voló por los aires también, en la lídia del cuarto de la tarde. Un toro al que El Cordobés respondió -tras la aparatosa voltereta- creciéndose, instrumentando una faena con su sello personal, sin regatear esfuerzos ni riesgos, lo que el público agradeció premiándole con una oreja y la fuerte petición de una segunda que el presidente se negó a otorgar. 
Antes, en el toro que abrió plaza, Manuel Díaz supo ver la bondad del pitón derecho del animal y por ahí construyó una faena de menos a más que habría merecido el premio de una oreja, de no haber fallado con la espada el diestro, a la hora de matar. Con todo, El Cordobés pasó por A Coruña este domingo, dejando en los espectadores renovado el crédito que siempre aquí ha tenido -con peña propia en la ciudad y un sinfín de seguidores-.










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