La auténtica verdad : del estadio (que pretendía Horacio Gómez) que no iba a costar un duro al erario público, al campo (que pretende Carlos Mouriño) costeado por las instituciones - morrazo tribuna

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20/5/14

La auténtica verdad : del estadio (que pretendía Horacio Gómez) que no iba a costar un duro al erario público, al campo (que pretende Carlos Mouriño) costeado por las instituciones

Ahora, anda el hispano-mexicano Carlos Mouriño, dueño en la práctica y presidente del Celta, pasando la boina por las instituciones, para ver si entre el Concello de Vigo, la Xunta y la Deputación cargan con el grueso del coste de una remodelación o reconstrucción, grada a grada, del estadio de Balaídos. O un nuevo estadio, si la cosa se tercia. 
El caballero en cuestión, que ya lo soltó en su discurso fin de época, trasmitido por los medios afines al régimen, hace unas horas fue a Pontevedra, con motivo de una subvención para un torneo de juniors, y ya cosechó la declaración de intenciones, en positivo y apoyando el asunto, del presidente de la Deputación.
Fíjense ustedes lo que es la Vida... :
este actual presidente, en épocas de crisis y con la que está cayendo, pretende que las instituciones le arreglen el problema evidente que el Celta tiene : un estadio degradado, en malas condiciones y con un futuro ruinoso. Y Vigo vive esta situación de Balaídos porque le dio la gana, porque en su día se dio un tiro en sus propios pies...
Este mismo presidente actual -hay que recordarlo-, aunque luego renegó de ello como Judas con Jesucristo, formó parte durante varios años del Consejo presidido por Horacio Gómez, al frente del Celta. Y aquel gran presidente que fue Horacio Gómez, puso sobre la mesa un proyecto, llamado Nuevo Balaídos, que supondría -de haberse llevado a cabo- que Vigo contase con un moderno estadio sin que las arcas públicas tuviesen que gastarse un duro en el asunto (y eso que entonces no era época de crisis). 
El proyecto Nuevo Balaidos, absolutamente válido y facilmente realizable, fue torpedeado, en comandita, por el entonces director de la fábrica de Citroen juntamente con los despersonalizados políticos vigueses de entonces, que en apenas 6 meses cambiaron de opinión, en cuanto el llamado Riera les tocó la campanilla, diciéndoles que de salir adelante el proyecto estarían atentando contra el futuro de Citroen, cosa que no era verdad... El Nuevo Balaídos nada tenía que ver con Citroen, pero algún interés oculto -por parte de alguien- había para que aquello -que a Vigo y a Galicia no le costaría un duro- no saliese adelante.
Hoy, que presentan al Gran Mouriño como un adalid de un nuevo Balaidos (con el dinero público), hay que recordar aquella situación que le tocó vivir a Horacio Gómez y dar a este el mérito de ser capaz de articular un proceso que contemplaba un área comercial y de ocio anexa al estadio, que iba a financiar el coste de la construcción de un recinto deportivo que, desde luego, nunca habría sido inferior (ni mucho menos) al que ahora pretende impulsar el potentado hispano-mexicano.
Y a partir de aquí, que escribas y aduladores continúen glorificando a quien les de la gana. Pero los hechos son sagrados. Y por mucha manipulación que exista, jamás podrá borrarse la historia. Aunque a algunos zafios les encantaría poder hacerlo y re-escribirla a su gusto.
¡Pues va a ser que no...!
EUGENIO EIROA


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